OPINIÓN | ¿Sería viable un sistema de conferencias en el baloncesto español?

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Autor: Diego Sánchez Aguado.

Desde hace años, en el panorama baloncestístico europeo se vienen planteando diversas cuestiones formales con el objetivo de evitar la fuga de talentos a la NBA. Hasta el día de hoy, se han tratado diversas medidas, algunas más viables y otras menos, pero la realidad permanece inmutable: Los jugadores que despuntan terminan marchándose a Estados Unidos, la tierra de las oportunidades, en busca de una carrera más prolífica.

En el baloncesto español, se han valorado diversas opciones a lo largo de los años, pero ninguna de ellas ha terminado por salir adelante. Hace escasos meses surgió una gran polémica tras la final de Copa del Rey, que llevó a diversas informaciones que aseguraban que el Real Madrid Basket abandonaría la Liga Endesa y reclamaría una extraditación para pasar a jugar en la NBA. Sin embargo, dicha propuesta hoy no es más que una simple utopía.

Entre todas estas propuestas, hace ya unos años surgió una que en su momento parecía descabellada, pero tiene su parte de lógica: Si el modelo americano es el modelo perfecto, ¿por qué no lo copiamos? Esto supondría la desaparición de las dos categorías vigentes para dar lugar a una sola categoría separada en dos conferencias: Este y oeste.

Entre las ventajas de esta medida estaría que todos los equipos competirían en el mismo nivel, con lo cual los derechos televisivos tendrían un carácter más equitativo. Además, se le daría más visibilidad a los equipos más pequeños, pues tendrían la posibilidad de enfrentarse a los gigantes del baloncesto español como el Real Madrid Basket, el Barça Lassa, el Baskonia…

Sin embargo, aún a día de hoy, al igual que la medida de pedir una plaza en la NBA, es una idea que a día de hoy es imposible de realizar. En primer lugar, por la diferencia de presupuestos entre los equipos de la Liga Endesa y los de la LEB Oro, cuya diferencia de presupuestos daría lugar a una enorme desigualdad competitiva.

Otro factor en contra es la enorme carga de patidos que conlleva el modelo por conferencias, pues para poder cumplir los plazos de juego, en la NBA se juega cada tres días, concluyendo los equipos con un total de 82 partidos en la liga regular, más del doble de entre los 30 y 35 que se juegan en ambas divisiones españolas.

Por último, y quizás más importante, las competiciones domésticas en Europa no son la competición más relevante, siendo la más prestigiosa la Euroliga, y la adaptación de este modelo de conferencias impediría a los clubes españoles participar en esta Euroliga, algo que da a pensar que los gigantes del baloncesto español no estarían muy por la labor.

OPINIÓN | ¿Es el baloncesto español un deporte de segunda?

Foto: http://www.wizinkcenter.es

Autor: Diego Sánchez Aguado.

Que en Estados Unidos el baloncesto, y más concretamente la NBA es el deporte rey es algo difícil de discutir. Del mismo modo que es poco discutible que en España el fútbol tiene una gran ventaja respecto al resto de los deportes.

Es un hecho que no tiene discusión alguna, y la propia capacidad de unos y otros feudos habla por sí mismo. El Real Madrid de fútbol juega en el Santiago Bernabéu, estadio con una capacidad para acoger cerca de 80.000 espectadores. El de baloncesto juega en el Wizink Center, en el cual apenas caben 15.000 espectadores, aún siendo uno de los pabellones más grandes de Europa. Más notable es el caso del FC Barcelona, cuyo estadio de fútbol, el Camp Nou tiene una capacidad para casi 100.000 espectadores, mientras que en el Palau Blaugrana apenas caben 7.000.

Esta poca relevancia del baloncesto respecto al fútbol no sólo se basa en los espectadores presenciales, sino también en los que ven los eventos deportivos desde casa. La final de la Euroliga de 2018, en la que el Real Madrid Basket se enfrentó al Olympiakos, batió todos los récords de audiencia en lo que a baloncesto se refiere con un total de 1’9 millones de espectadores. Tan sólo una semana después, la final de Champions League entre el Real Madrid y el Liverpool congregó a un total de 9’2 millones de espectadores, más de el 400% de la anterior mencionada.

Este rol de deporte secundario no sólo se refiere a la audiencia, sino también al dinero que mueve y al nivel de uno y otro deporte. El presupuesto de un equipo top de fútbol, como el Real Madrid, el Barcelona o el Bayern de Múnich se halla en un rango entre los 300 y los 400 millones de euros, mientras que el presupuesto de los equipos de baloncesto más aventajados apenas cuenta con 15 millones.

Por otro lado está la dicotomía en donde quieren jugar los mejores profesionales de baloncesto y dónde quieren hacerlo los de fútbol. Cuando un futbolista destaca en cualquier rincón del mundo, su deseo es ecalar en un equipo grande de Europa, como el Madrid, el Barcelona o el PSG, y luchar por ganar la Champions. Por otro lado, cuando un jugador de baloncesto comienza a hacerse un nombre en Europa, su principal meta es llegar a jugar en un equipo de NBA, aunque sea con un papel residual, como ya le ocurrió a Sergio Rodríguez a dejar Madrid en dirección a Portland.

OPINIÓN | La poca relevancia de la liga regular en el baloncesto

Foto: Federación Española de Baloncesto.

Autor: Diego Sánchez Aguado.

Como cada mayo, la fase de la liga regular en el panorama baloncestístico ha llegado a su fin y comienza la etapa más emocionante: los play off. El Chocolates Trapa ha logrado acometer el objetivo establecido de clasificarse para disputar esta Final Four, aunque no sin incertidumbre, ya que hasta la última jornada no pudo confirmar su participación.

Algo que tienen en común todas las ligas de baloncesto (la LEB Oro, la ACB, la NBA…) es la duración de su temporada regular. Todas ellas comienzan en octubre y terminan entre abril y mayo, meses en los que comienza la etapa eliminatoria de la temporada. La única diferencia de la NBA respecto al baloncesto español es la gran carga de partidos que poseen los americanos, pues en total juegan 82 partidos en los seis meses de competición, mientras que en la ACB se juegan 30 y en la LEB Oro 34.

Con estos datos se puede interpretar que al disputar tal cantidad de partidos la regularidad es la seña de identidad de un conjunto ganador. Nada más lejos de la realidad. Existe una excepción en la LEB Oro, y es que el primer clasificado obtiene un billete directo a la categoría de oro del baloncesto español. Sin embargo, para el resto de equipos, tanto del baloncesto español como americano, la liga regular no es más que un mero trámite.

En el caso de la división de plata española, son ocho equipos los que pelearán por hacerse con el segundo billete de ascenso a la ACB: Desde el segundo hasta el noveno. Esto pone al mismo nivel a un equipo que ha sido muy regular, como el Bilbao Basket, que ha obtenido ni más ni menos que 24 victorias y 10 derrotas, con el Chocolates Trapa, con índice mucho menor de victorias (18 victorias y 15 derrotas), olvidando de este modo premiar la regularidad.

El mayor ejemplo de la poca relevancia de esta liga regular se puede encontrar en la NBA. En 2016, los Golden State Warriors batieron el récord de victorias en una temporada regular, obteniendo ni más ni menos que 73 victorias y tan sólo 9 derrotas. Sin embargo, el anillo de aquella temporada acabó en las vitrinas de los Cleveland Cavaliers, dejando en alog irrelevante aquella espectacular temporada regular.

Con esto surge un debate: ¿es más justo premiar al mejor o al más regular?

Opinen ustedes mismos.