
Autor | Paula Moreno Ridruejo
El 20 de mayo del año 1997 la liga ACB “tocó el cielo”. En la historia de esta Liga, jamás se había registrado un dato como este. Más de 12.000 espectadores abarrotaron el Palacio de los Deportes de Madrid para presenciar el encuentro entre el Real Madrid y el Barça. Mientras tanto, desde sus casas, alrededor de 5 millones de espectadores siguieron el partido a través de la televisión. Un eufórico Ramón Trecet fue el encargado de narrarlo a través de Televisión Española. El micrófono rugía, y a su vez la grada animaba eufórica.
Por primera vez en la historia, los datos de audiencia eran incluso superiores a los de los partidos de fútbol. Incluso los canales de pago comenzaron a replantearse emitir estos encuentros, hasta que la ACB emigró a Canal +. Una decisión muy desacertada; a partir de este momento, la decadencia de la Liga era una realidad. La audiencia comenzó a brillar por su ausencia y, ante los pésimos datos, Canal+ dejó de emitir los partidos de la ACB.
7 años después, una cabizbaja Liga ACB volvió a Televisión Española. Ni por asomo volvieron a alcanzarse las impresionantes cifras de los 90. El promedio de audiencia rondaba los 700.000 espectadores, una cifra muy distante a la que la Liga nos tenía acostumbrados. A partir de este momento, los clubes comenzaron a ingresar menos dinero, lo que llevó a un empobrecimiento en las plantillas. Todo un cúmulo de despropósitos que, lograron que la Liga ACB se convirtiera en lo que es, un fracaso en cuanto a audiencias se refiere. Con el tiempo, la Liga volvió a Televisión Española y, posteriormente volvió a privatizarse. En la actualidad, un promedio de 120.000 espectadores siguen la Liga ACB. Hemos asistido sin duda, a la decadencia de lo que fue una gran Liga.








